Generalmente en casa cocino yo. Aunque hay días que llego tan cansada... y me paso el día cocinando, que es mi marido quien prepara la cena.
Cocina bien, y pone empeño, pero cuando de verdad demuestra lo que sabe en el arte de la cocina, es cuando en un día especial, se ata el delantal y se mete entre fogones para sorprenderme.
San Valentín para nosotros es una fecha señalada, muy especial... y se torna aún más, cuando después de un largo día de trabajo, llegas a casa, y te encuentras con una cena como ésta...y para ser aún más perfecta, acompañada de una copita de albariño bien fría.
San Valentín para nosotros es una fecha señalada, muy especial... y se torna aún más, cuando después de un largo día de trabajo, llegas a casa, y te encuentras con una cena como ésta...y para ser aún más perfecta, acompañada de una copita de albariño bien fría.Del rissotto ya os hemos hablado en otra receta (rissoto con espárragos trigueros). Éste es muy distinto y con un toque de queso azul que le da la untuosidad para que el arroz quede delicioso.
No os olvidéis de usar un rico arroz bomba para este plato.
Vamos con ello...
