En una ocasión, estando de viaje por París, en plenos Campos de Marte, me encontré una caja de galletas vacía. Jamás de hubiera agachado para recogerla, si no fuera porque me llamaba poderosamente la atención una receta.
Casi me cuesta una discusión con mi amiga, pero la cogí... recorté la receta y, desde allí, directamente a mi cocina.
La hice a la vuelta del viaje, y me salieron unas galletas divinas.