Las patatas rellenas... recuerdo que la primera vez que las probé, fue en un pueblo del oriente de Asturias. Un pueblo de interior ¡y que no logro acordarme del nombre! ¡Aggg!
Éramos muchos, y todo el mundo hablaba de la fama de las patatas rellenas de ese restaurante. A mí me daba cierto recelo, ¡seguro que no las podría tomar! ¡Soy celíaca! Y había avisado... aunque seguro que no se acordaban o... siempre pasaba algo, y yo ya estaba acostumbrada a tomarme la típica ensalada.
En aquella ocasión, las patatas estaban rellenas de picadillo. Cuando pusieron las bandejas en la mesa, os aseguro que el olor que desprendía ya alimentaba. ¡Qué delicia!
Todos se sirvieron, yo seguía con mi plato vacío hasta que pasó el camarero y me decidí a preguntar.

En aquella ocasión, las patatas estaban rellenas de picadillo. Cuando pusieron las bandejas en la mesa, os aseguro que el olor que desprendía ya alimentaba. ¡Qué delicia!
Todos se sirvieron, yo seguía con mi plato vacío hasta que pasó el camarero y me decidí a preguntar.
- ¿Habrá patatas sin gluten para mí?
El camarero me respondió con un gesto y se fue... me pareció entender que sí. A los pocos minutos se acercó la dueña del restaurante:
- Todas las patatas que hay en esta mesa son sin gluten. Mi hija es celíaca, sé lo que es, así que... todo sin gluten.
¡Se me saltaron las lágrimas!
Prometo encontrar aquel pueblo, regresar al mismo restaurante y contároslo. Aquel día no se lo agradecí lo suficiente.
Desde aquí, por si nos leen, un GRACIAS gigantesco.
Espero que disfrutéis tanto como yo aquella vez!!!
El camarero me respondió con un gesto y se fue... me pareció entender que sí. A los pocos minutos se acercó la dueña del restaurante:
- Todas las patatas que hay en esta mesa son sin gluten. Mi hija es celíaca, sé lo que es, así que... todo sin gluten.
¡Se me saltaron las lágrimas!
Prometo encontrar aquel pueblo, regresar al mismo restaurante y contároslo. Aquel día no se lo agradecí lo suficiente.
Desde aquí, por si nos leen, un GRACIAS gigantesco.
Ingredientes:
8 patatas medianas más o menos iguales
1 cantidad de carne para rellenos
1 cebolla
1 lata de pimientos morrones
2 tomates naturales maduros
1/2 vaso de vino blanco
caldo de carne
sal
aceite
perejil picado
8 patatas medianas más o menos iguales
1 cantidad de carne para rellenos
1 cebolla
1 lata de pimientos morrones
2 tomates naturales maduros
1/2 vaso de vino blanco
caldo de carne
sal
aceite
perejil picado
Elaboración:
Picamos
la cebolla, los tomates y media lata de pimientos morrones en brounoise
(cuadraditos).
En
una olla, ponemos a pochar las verduras picadas con dos cucharadas de
aceite y cocinamos 5 min., removiendo de vez en cuando.
Añadimos el vino,
un vaso de caldo y ponemos a cocinar 10 min. Mientras,
ahuecamos las patatas ayudándonos de una cucharilla vaciadora o
cucharilla francesa.
Guardamos las bolas que saquemos de las patatas. Rellenamos
las patatas con la carne guisada y tapamos con una de las bolitas que
sacamos anteriormente.
Batimos
la salsa con la batidora y colocamos encima, en la olla, las patatas con
el relleno hacia arriba.
Añadimos las bolitas que sacamos de vaciarlas y
agua o caldo hasta q cubramos las patatas.
Las ponemos a cocer 40 min. a
fuego lento desde que empiece a hervir. Salamos.
Dependiendo
de la clase de patata, puede tardar más en hacerse, con lo que vamos
mirando y añadiendo caldo si se nos seca mucho.
Presentamos
en plato hondo con unas tiras de pimiento por encima y con perejil
picado espolvoreado.
Espero que disfrutéis tanto como yo aquella vez!!!
¡Qué ricas tienen que estar! y que anécdota más entrañable. Te quedaron estupendas.
ResponderEliminarGracias Esther. Besitos
EliminarCreo que nunca he probado las patatas rellenas y en salsa pero tienen una pinta espectacular. Un besote y feliz semana.
ResponderEliminarYo te animo a que las hagas, porque en cuanto las pruebes no vas a querer dejar de comertelas, están de miedo. Besos
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