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miércoles, 23 de agosto de 2017

Bizcocho de coco

Hace un par de días, re-descubrimos la panificadora de Lild. 

Un nuevo modelo llamaba nuestra atención desde los catálogos. y ¡sip! Nos la compramos.

Desde entonces no para de trabajar... pan, bollos, masa para pizza...

Hoy os vamos a contar cómo preparar un delicioso, fácil y económico bizcocho de coco.

En nuestra familia somos cuatro celíacos, así que vamos a bizcocho diario. Nos encanta comer sano. 

Así nos aseguramos que no lleva ni conservantes, ni colorantes... ni grasas saturadas, ni aceite de palma.

Además de saborear a diario un pastel recién hecho y con buenos ingredientes.


INGREDIENTES:

- 1 vaso y 1/2 de harina sin gluten

- 1 vaso de harina de coco

- 3 huevos

- 1 yogurt de coco

- 1 vaso de azúcar.

- 1/2 vaso de aceite de girasol.

- 1/2 sobre de levadura Royal.


ELABORACIÓN:

Ponemos todos los ingredientes en la cubeta de la panificadora, programamos en el número 10 y dejamos que nuestra máquina haga el resto... ¡Delicioso! 

Si no tenemos panificadora o preferimos hacerlo a mano:

Batimos los huevos con el azúcar, cuando está espumoso, añadimos el yogurt y el aceite y seguimos batiendo.

A continuación, agregamos la levadura y las harinas.

Untamos un molde con mantequilla y harina, volcamos la masa en él, y ¡al horno!

45 minutos a 180 ºC son suficientes para conseguir sorprender.



¡Os encantará! ¡Prometido!





2 comentarios:

  1. tiene que estar muy rico ...y eso que a mi el coco no me apasiona mucho ...un besote

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  2. Trescientos treinta y ocho días sin crear una entrada en el blog!!!!
    Menos mal que mi menú diario no se abastece de vuestra provisión de recetas, a estas alturas ya tendría solo pellejo pegado a mis costillas. Qué ha ocurrido? Explorando nuevos campos, como el cultivo hidropónico del tomate o fabricando fundas de crochet para que no pasen frío los árboles de la plaza? ah, ya sé, año sabático subvencionado por supermercados Lidt.
    Menudo negocio tienen montado la empresa teutónica con las maquinitas, hasta ha surgido un grupo en Facebook, Panificalocas, se forran vendiendo los consumibles, preparados de harina, como si de cartuchos de tinta se tratase, aunque el rey Midas de Mercadona se lleve parte de las ganancias.
    Creo que el Coco fue mi primer monstruo a temer, mi madre me amenazaba con que vendría a hacerme una visita si no terminaba el puré, a mí se me abrían los ojos motivado por una mezcla de miedo y curiosidad por el personaje y terminaba por ingerir el espeso alimento. Después vendría el hombre del saco y algún lobo escapado de cuento que seguramente se sacaba un sobresueldo acechando a los descarriados niños. El Coco era para mí un tipejo con una sábana por encima con agujeros para ver y respirar, ululaba como lechuza y agitaba los brazos debajo de la tela para dar sensación de movimiento y asustar. El hombre del saco era más elaborado, vestido como un tipo rudo, tocado con sombrero y al hombro, un saco de arpillera, a saber que contenía. En realidad mucho miedo no inspiran, me daría mucho más miedo alguien armado con una motosierra.
    Yo soy más tradicional para el amasado, hacerlo a mano le da un ritmo a las caderas que resulta muy sensual a la par que endurece los glúteos, por qué los de Runtastic no tendrán en su lista de actividades la de amasar, justo entre aerobics y artes marciales.
    Re-pito, demasiados días sin recetas.

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